Las botas de Navidad

El calzado siempre ha estado muy presente en Navidad. ¿Quién no ha colocado nunca una bota de esas de fieltro para esperar un detalle de Papa Noel?, ¿Quién no ha limpiado sus zapatos para que los Reyes Magos se pusieran contentos?
En la decoración navideña ocurre  lo mismo. Son muchísimos los objetos que representan botas, botines, almadreñas o medias y calcetines. Las telas en rojo y verde, los pompones, las lentejuelas y brillantinas… ayudan a que éstos tengan el aspecto más propicio para lucir en estas fechas.
De todos es sabido que la Navidad está repleta de tradiciones. También de historias preciosas. Una de esas historias es la de las botas de Navidad.
En ellas se colocan pequeños detalles diferentes a los de los regalos que se sitúan debajo del árbol. La tradición cuenta que si un niño se porta mal, en lugar de encontrar regalos hallará carbón.
No se sabe exactamente el cómo y cuándo empezó su utilización, pero la historieta más conocida es la de un anciano que temía que ya ninguna de sus tres bellas hijas se casara. Era una familia muy pobre y en aquella época se estilaba regalar un pedazo de oro al prometido.
Una noche, después de lavar a mano sus medias, las hijas las colgaron cerca de la chimenea para que se secaran más rápido. San Nicolás con intención de ayudarlas, dejó dentro de cada media un pedacito de oro. Al día siguiente, las chicas y su padre encontraron el presente y se alegraron mucho porque ahora sí podrían casarse.
A día de hoy se siguen empleando las botas para guardar regalos, tanto para los más pequeños como los mayores de la casa. Se utilizan también para colocar en paredes o chimeneas, en puertas de entrada, en abetos…